Ella
Llego a mi casa. Me quito el maquillaje, el peinado y me pongo ropa cómoda. Sirenia no me ha ayudado tan bien como esperaba, pero bueno, tenía razón en todo lo que me dijo. Enciendo el ordenador y me voy a cepillar los dientes. ¿Estará conectado? Por dios, que tontería, él nunca se conecta dos días seguidos, bueno, antes si, pero antes tenía una buena razón, ahora esa razón es solo una simple amiga… que asco. Abro el tuenti y el Messenger. Mientras se carga, voy a cerrar el balcón, pero entonces ahí la veo, ahí está, otra vez, como anoche, tan bella, tan clara y tan hermosa… la luna. Otra vez me hipnotiza, ¿pero cómo? En fin, da igual. Sonrío, quizá se acuerde de lo de anoche y la esté mirando de nuevo. Aparto mi vista del cielo y cierro el balcón, me tumbo en la cama, me pongo el portátil encima y miro quien está conectado… No hay nadie interesante, que asco. Decido pasar las fotos al ordena y empezar a editarlas… Alguien se conecta. Gracias amor.
Él
Llego a mi casa. Me quito la ropa, me pongo algo cómodo y voy a picar un ratito. Eric tiene razón, tengo que ir a verla y sacarla finalmente de mi cabeza. Enciendo el ordenador, que va tan lento como siempre. Seguro que está conectada… mi enchufada, que raro seria que no se conectase algún día por la noche. Entra una brisa fuerte que tira los papeles del escritorio, los recojo y me acerco a la ventana para cerrarla, pero entonces ahí la veo, ahí está, otra vez, como anoche, tan bella, tan clara y tan hermosa… la luna. Me vuelve a hipnotizar, ¿pero cómo? En fin, da igual. Lo sé, lo siento, ella la está mirando, como anoche, por eso no me puedo apartar… Después de cinco minutos hipnotizado, me aparto, cierro la ventana e inicio sesión. Lo que yo decía. Gracias amor.


